Por cierto, en aquel entonces ya era presidente del gobierno Adolfo Suárez González; quién fue nombrado por el Rey tras destituir a Carlos Arias Navarro (el que nos dio la noticia, el 20 de noviembre, con voz llorosa: "españoles, Franco ha muerto").
La intención de Suárez con dicha Ley fue de la legalizar los partidos políticos y es entonces cuando se inicia lo que se llamó "la sopa de letras" por el gran número de siglas que aparecieron. Muchos de los partidos que fueron fundados entonces ya no existen o no están en la vida política.
Como Adolfo Suárez buscaba legitimación, decidió convocar elecciones a las Cortes para el 15 de junio de 1977; a las cuales se presentó como cabeza de lista por UCD en
Madrid. El periodista Fernando Ónega, a la sazón su jefe de prensa, es el autor de la famosa frase "puedo prometer y prometo" con la que Adolfo Suárez cerró, el 13 de junio la campaña electoral en una aparición en televisión española. De este modo ya no sería el "presidente del rey" sino que habría sido elegido democráticamente.
Fue tachado de traidor por muchos falangistas. De hecho, Suárez había sido durante muchos años
secretario de Fernando Herrero Tejedor -ministro secretario general del movimiento-. Posteriormente, fue nombrado vicesecretario general del movimiento y tomó posesión de su cargo sin la obligada camisa azul.
Se rodeó de buenos colaboradores pero acabó presentando su dimisión al rey en 1981 porque aunque había ganado una cuestión de confianza en el Congreso, siempre pensó que lo que había ganado era la cuestión pero no la confianza y que no gozaba de la del Rey, de la de otros partidos e incluso de muchos de los miembros de la misma UCD.
Posteriormente fundaría el CDS (Centro Democrático y Social). En los 90, tras fracasar en elecciones generales se retiró de la política activa.