Me sorprende que desde determinada esfera sindical se saque pecho por haber rebajado la nota de corte a 22 preguntas acertadas. Este curso, que a buena parte de quienes concurrieron les cotó esfuerzo y preocupación prepararlo, ha resultado devaluado por la actitud de unas personas que, seguramente por su propia incapacidad e ineptitud, no comprenden que para logar resultados positivos en unos exámenes (del tipo que sean) es preciso esforzarse y sacrificarse. En esta ocasión, no es la primera ni será la última, comprobamos que no merece la pena esfuerzo alguno, que es mejor dejarse llevar por la corriente de los que no son aptos para casi nada, pues el resultado siempre será el mismo: aprobado general.
En esta casa, gobierne quien gobierne, todo esfuerzo intelectual es despreciado por los hechos: oposiciones del regalo, apertura generalizada a la entrada sin valoración de conocimientos de ningún tipo,
cursos de promoción hechos a medida de los más zoquetes, cursos on-line que no se sabe que fin tienen, ejercios o exámenes para acceder al empleo fijo en los que lo menos que importa es qué se pregunta, etc., etc,. rematado por la importancia que se les da a los sindicatos para formar a los trabajadores (a cambio de pagar el correspondiente peaje), para determinar las bases sobre su selección, para determinar dónde y como hacer el corte para que pase la mayoría en contra de los más cualificados, etc.
No me sorprende la inoperancia y entreguismo de la empresa, lo más sorprendente es el que alguien presuma de como manipula a los trabajadores y a la propia empresa. De como, un presunto número de 2.000 aprobados, se convierten en más de 4.000 que superan las pruebas, eso sí rebajando el listón a límites alcanzables para los clientes de los manipuladores.
Vamos, esto es como si en la ESO o en cualquiera de los estudios reglados de este país, se diera el aprobado a todos los que llegarán a sacar una nota de 3,80 en lugar del 5 que siempre sirvió para fijar el límite entre el suspenso y el aprobado.
Quizá por esto y por alguna otra cosilla, somos como somos. Poco serios y un país en el que todo el mundo miente sobre cualquier cosa, incluso sobre el estado de las finanzas o
bancos del país.