Ahora que el “implicado” y sus diferentes alias ya han matado a Frankenstein, es cuando (puedo y debo) intervenir.
A pesar de que, vista la gravedad de la cuestión (de la que algunos, incluso presuntos abogados, parecen no querer darse cuenta), no hubiera intervenido más si no fuera porque, tras que el administrador (a petición del implicado) eliminara mi mensaje, el personaje y sus alias aprovechan que su contenido no estuvo a la vista más que unas pocas horas para hacerme pasar un día sí y otro también por un Torquemada de tres al cuarto. Y, aunque solo sea por mi trayectoria de 4 años y medio en este foro, es algo que no estoy dispuesto a presenciar sin defenderme, señor personaje. E insisto: lamentablemente, mi mensaje estuvo en antena unas pocas horas (además durante días festivos), pocos pudieron leerlo y pocos pudieron comprobar, además de la gravedad de los hechos, que de “violación de la vida privada” nada, y que de “amenazas”, menos. Como se comprenderá, un servidor no se dedica a delinquir en un sitio público y a jugarse el pan de su banco. Así que, como diría aquél, empecemos por el principio.
Hace muchos meses, alguien colgó en el foro el enlace al famoso artículo que el implicado había enviado a una revista en internet y en el que denunciaba “la persecución”
administrativa que estaba sufriendo. Lo subo, más que nada para evitar que me vuelvan a tildar de cualquier cosa, aunque, por supuestísimo el mensaje se ha editado. Como se puede comprobar (y por eso lo he subido), aquel mensaje me gustó tan poquísimo que, a pesar que ya me había insultado varias veces, fui uno de los dos únicos foreros que salieron a defender al implicado y, frente la indicación (en valenciano/catalán) de su autor de que “no hacía falta que le diéramos las gracias por el enlace”, le dirigí la única expresión malsonante que he utilizado en esta web en 4 años y medio: “les gràcies, els ous de Maro”, que se puede traducir castizamente por “las gracias, los huevos de Marcial”. Y ese mensaje me hizo tan poquísima gracia porque aquel artículo tenía fecha de hacia varios años y, en mi ignorancia de entonces, pensé que todo sería un malentendido o un problema laboral que habría acabado sin mayores consecuencias y que, en cualquier caso, el que lo había colgado tendría que haberse molestado al menos en comprobar qué había de cierto en todo aquello. De forma que, al menos yo, no hice demasiado caso.
Pero resulta que el personaje en cuestión continuó montando follones en este foro, insultando a troche y moche, y padeciendo sus habituales “ataques de furia forera”. Uno de esos follones tuvo a quien suscribe como objeto principal pero, como se puede comprobar en los hilos, la tomó al menos con 4 ó 5 foreros más. Como también se puede comprobar, un servidor acabó su último mensaje sobre el tema pidiéndole que volviera a la cordura de los meses anteriores, diciéndole que, por favor, volviera a intervenir pero con respeto y que, por mi parte, intervendría si lo creía necesario para corregir cualquier barbaridad jurídica que pudiera confundir a la gente. Y él dijo que desaparecía del foro por una temporada (eso sí, para volver a insultar a los intervnientes de otro foro de esta web, tal y como también se puede comprobar). Y ahí se acababa el, entonces, último follón que montó. Sin embargo, durante ese incidente hubo un par de personas que me enviaron correos privados en el que me contaban lo que, como se puede comprobar en mis mensajes de aquel hilo, califiqué como “historias para no dormir y páginas de psiquiatría forense) y que me pedían que lo explicara en el foro ya que, al ser juez, “tendrás más seguridad”. Cuando me enteré de lo que me contaban, de cómo se había desarrollado y acabado lo que había leído en el artículo de hacía meses, y cuando comprobé que absolutamente todo se contenía en los enlaces que me facilitaron a artículos que el propio implicado había enviado voluntariamente a revistas en internet y en intervenciones que había realizado en foros públicos y páginas web, relatando “la persecución” que sufría, intervenciones que firmaba siempre con su nombre y apellidos o se remitía a webs con su identidad completa, la verdad es que me quedé de pasta de boniato (y eso que cada vez me cuesta más asombrarme de algo). Sin embargo, en caliente, decidí (tal y como se puede comprobar en mis mensajes de entonces), no decir nada, agradecer a esas personas su apoyo y decirles que si lo consideraban conveniente fueran ellas las que lo contaran en el foro. Y eso lo hice, en primer lugar, porque me parecía que unos hechos como aquellos se tenían que valorar en frío y porque, tal y como inevitablemente ha pasado también ahora, se haberlo dicho se habría producido la misma reacción que había tenido yo con aquel mensaje de hacia meses, que se me vendría encima una avalancha de ataques por parte del implicado, sus alias y las personas que lo defienden y que, en definitiva, se planteara cómo se planteara, se vería como un pique personal que no permitiría valorar la gravedad de los hechos.
Por eso, después de comprobar nuevamente que los enlaces eran correctos, descartar los que estaban rotos o hablaban por referencias y (para curarme en salud viendo las diferentes acciones judiciales que el personaje había iniciado durante su “persecución administrativa”) capturar e imprimir todas sus intervenciones, comenté la cuestión con varios compañeros, entre ellos jueces, fiscales y médicos forenses. He de decir que todos ellos (excepto uno, que no me contestó los mensajes) alucinaron cómo había alucinado yo y desde luego todos estuvimos de acuerdo en que debían de tomarse las medidas legales adecuadas.
Llegados a este punto, Kayamencor, Julio, Manuel o cómo te quieras llamar, que después de entrar cada dos o tres semanas a reventar el foro, insultar como insultaste a varias foreras y hacer lo que te da la gana siempre que queres, te permitas en tu aviso al administrador de acusarme a mí de “violar la privacidad y la intimidad”, me produciría cierta perplejidad si no supiera lo que sé ahora y que tus intervenciones no se pueden valorar desde la normalidad.
Simplemente, personaje, te recordaré que jurídicamente y moralmente la intimidad y la privacidad es aquella parte de la vida de una persona que ésta decide reservar para su propio conocimiento y la de sus seres más próximos. Y resulta que cuando una persona decide contar con pelos y señales la “persecución y confabulación” a la que está siendo sometido por parte de la Administración, y lo hace enviando artículos con su nombre y apellidos a revistas que se difunden en un medio tan poco público como internet, y se dedica a intervenir en foros públicos, también con su identificación, para contar todos los detalles de su historia, resulta que está renunciando voluntarísimamente a que esos hechos queden en su intimidad y desea que cualquier persona que acceda a esos medios los pueda conocer. De hecho, tal y como ha dicho otro forero, el implicado tiene tan poca estima por su intimidad que él mismo ha encontrado su DNI, su dirección, etc. Yo ni los sé ni me interesan, pero sí que diré que, comprobando los enlaces, he visto que en cualquier buscador se pueden encontrar varias páginas con intervenciones del implicado, en las que se identifica voluntarísimamente y hasta se encuentra la fotografía que ha enviado a varios foros. Estimado amigo: yo no he pedido a los funcionarios de mi juzgado que busquen tus penales o tu historia laboral, no he pedido a un conocido de la Consellería que me enviara una copia de tu expediente, no he hablado con ningún juez de tu pueblo, no me he ido a tragar polvo en una hemeroteca y ni siquiera me he pasado un par de horas en Google. El 80% lo que dije en aquel mensaje y los enlaces me fueron indicados por terceras personas (de las que, por supuestísimo, no pienso revelarte su correo), el 20% lo encontré al comprobar los enlaces y todo, ABSOLUTAMENTE TODO, está extraído de artículos que tú has enviado a internet y has firmado con tu nombre y apellidos, de intervenciones que has hecho en foros públicos identificándote plenamente y de contenidos de tus propias webs en las que también te has identificado con nombre y apellidos. Así que, de intimidad y privacidad, lo siento en el alma pero nasti de plasti. Lógicamente, cuando cuelgas tus intervenciones en internet lo que pretendes en lograr compresión para tu “persecución”, pero tendré que recordarte que, a base de insultos y ataques de furia, lo que has logrado ha sido precisamente lo contrario: en el foro de mobbing fueron los propios foreros quienes pidieron al administrador tu expulsión y que fue también éste quien te “baneó” de
Judicaturas.com, por ejemplo. Como bien te ha dicho otro forero, cuando durante años uno se dedica a insultar a troche y moche en sus intervenciones en varios foros y en sus propias webs, a montar follones monumentales cada vez que alguien le lleva la contraria, a crear el ambiente que acabaste creando también en esta web y a reventar páginas que sirven a otras personas para lograr apoyo en horas bajas, resolver dudas o distraerse de sus problemas, uno se crea un ejército de detractores que están encantados de contar tus barbaridades. Lo siento en el alma, pero tu fama en internet te la has ganado a pulso. Y, también lo siento en el alma, pero cuando alguien envía artículos a internet e intervenciones en foros públicos, todo con su nombre, desea expresamente que cualquier persona tenga acceso a ello y que le identifiquen como su autor. Y que no se tomen las cautelas legales, repito, LEGALES, frente a los hechos que se cuentan es exactamente lo mismo que decir: mire, yo envío mensajes a sitios públicos y los firmo, contando una serie de cosas entre las que se encuentra mi confesión de un crimen (que no es este caso, ya lo advierto clarísimamente), injurias a mis vecinos (que tampoco lo es) y los datos de mis cuentas en Suiza (que tampoco), y todo lo hago con la intención de lograr compresión; pero si el fiscal lo utiliza para acusarme, mis vecinos para querellarse y mis acreedores para ejecutarme, están realizando un atentado repugnante contra mi intimidad y mi privacidad. ¿Hace falta que responda? En este caso, personaje, ni hay delitos, ni injurias, ni deudas, pero en tu historia cuentas lo que cuentas y, lo que a mí me alarma, que ya no trabajas en la Administración por la causa que tú mismo dijiste y por resolución judicial. Si eso no es una causa de inhabilitación para la función jurisdiccional, entonces es que yo vivo en otro país.
Para finalizar con esto, diré que precisamente tú exijas que se respete tu intimidad y privacidad con todo el historial que llevas en internet, sería algo que me produciría una “hilaridad infartante” como diría Cela, si no fuera porque tus intervenciones ya hace un mes y pico que no las valoro desde la normalidad. Te recordaré que, entre otras cosas, como se podía comprobar en aquellos enlaces, tu mismo facilitaste en un foro público el correo de su jefa para que, textualmente, “le toquéis las narices”. Magnífico ejemplo de respeto a la privacidad, ¿verdad? Y, aunque no lo conté en aquel mensaje (y de esto me han enviado la captura), este personaje inició en su antigua web una “operación” llamada “quién es quién” para “desenmascarar” a todos los que intervenían “en contra del Juanjuanismo” y dijo a los foreros que, al ser el administrador, tenía sus IPs, había averiguado que algunas correspondían a Administraciones públicas y “advirtió” con avisar a sus jefes que sus trabajadores entraban en internet en horas de trabajo. También un magnífico ejemplo de respeto por la privacidad, ¿verdad, corazón?
Así que nuevamente lo siento en el alma, pero todo lo que yo sé y he contado lo has publicado tú conscientemente en internet, has querido voluntarísimamente que todos tuvieran acceso a “tu historia” y tú mismo lo has extraído voluntarísimamente de tu privacidad. Que ello lo hicieras para denunciar tu “persecución” y lograr compresión no impide que otros (muchos) tengan una idea distinta de la cosas, que pidan tu expulsión de los foros o que se tengan que adoptar las cautelas legales frente a los hechos objetivos (no opiniones) que cuentas.