Huelva 12 de abril de 2012
Estimado señor:
Me gustaría empezar pidiéndole disculpas, básicamente por dos razones, la primera porque supongo que usted tendrá mejores cosas que hacer que leer esta carta, cosas como tomar café o leer el periódico, y en segundo lugar, debo pedirle disculpas por ser funcionario, tengo la desgracia de pertenecer a esa “casta” a la que usted y el gobierno al que pertenece tanto molesta.
El anterior gobierno del señor Rodríguez, el de Zapatero para más señas, se encargó de poner a la opinión pública en nuestra contra, en Andalucía el gobierno del PSOE, fraguó la mayor traición que se conoce al Sector Público con la Ley de Reordenación, y finalmente se nos bajó el sueldo en un 5%.
Ahora, con sus declaraciones, usted y su gobierno pretenden quitar a los funcionarios lo poco que nos queda, nuestra dignidad.
Como usted debe saber, por algo es
Secretario de Estado para la Administración Pública, un funcionario es un empleado público, y como tal está sometido a un régimen disciplinario, que considera como faltas muy graves el abandono del servicio o la notoria falta de rendimiento que comporte inhibición en el cumplimiento de las tareas encomendadas, por tanto no realizar sus tareas por estar leyendo el periódico es una falta muy grave y como tal debe tener sus consecuencias.
Hace usted muy bien, como político en ir contra los funcionarios, es una actitud populista que puede contentar a algunos ya que la opinión que tiene la ciudadanía de nosotros no es buena, como digo el gobierno anterior tiene mucho que ver en eso, ahora bien, como titular del cargo que ostenta, dudo que sea muy correcto seguir implantando y fomentando la idea del funcionario vago entre los ciudadanos.
No voy a exponer el argumento ya manido de que yo he tenido que aprobar unas oposiciones muy difíciles para tener mi plaza, o que he tenido que estudiar muchos años, si le digo que el funcionario no lo es por accidente, no entrega un currículo y espera que le llamen, al contrario, se prepara para el puesto y eso denota cierta vocación.
Un funcionario no tiene razón de ser simplemente por aprobar un examen, un funcionario tiene razón de ser en la medida en que es capaz de dar un servicio a los ciudadanos, somos servidores públicos y estamos para eso, esta es la visión que debe tener la ciudadanía del funcionario, pero por desgracia a esto poco ayudan las declaraciones de personas que se interesan más por el populismo que por dar una visión real y acertada de la administración.