Lamentamos causar tan penosa impresión en nuestras sesiones informativas. La crítica, manifestada en tan expresivos términos, tiene una parte comprensible y otra en la cual probablemente hemos expresado mal la situación real.
- Aunque suene extraño, las oposiciones de Técnico de
Medio Ambiente parece que tienen, por el momento, una filosofía particular. En las oposiciones jurídicas, probablemente por una cuestión de tradición, hay opositores “profesionales”, en el sentido de que no se dedican a otra cosa. A casi nadie se le ocurre opositar a Abogado del Estado y trabajar al mismo tiempo, porque sabe que sus oportunidades son prácticamente nulas.
Pero en medio ambiente parece que la situación es exactamente la contraria. La práctica totalidad de los opositores trabajan. Esto hace que disponer de los temas, hechos así, como tales temas que se puedan estudiar directamente, sea fundamental, porque obviamente ahorra muchísimo tiempo al opositor.
Este planteamiento es absolutamente comprensible pero, por lo menos nosotros, no podemos llevarlo a la práctica.
Basta mirar cuatro tomos de 500 páginas para comprender el esfuerzo que supone hacer el temario de sólo una de las especialidades de la oposición. Cuatro tomos, además, que nunca se terminan de escribir, porque las reformas –y los cambios de programas- son constantes. Prácticamente una persona tendría que dedicarse sólo a eso, Pero ni siquiera esto, que sí hemos mecho en otras ocasiones en otras oposiciones, es posible en medio ambiente, porque sería necesario disponer de equipos interdisciplinares de trabajo.
Insistiremos en que es comprensible la frustración de no disponer del tema hecho, pero no podemos hacer otra cosa ni nosotros ni, que se sepa, nadie. Lo más a lo que se puede llegar es a dar algunos temas hechos y facilitar la elaboración de los demás generalmente mediante esquemas y documentación.
- El temario se acaba en un año, ya que el ritmo que se mantiene es de, aproximadamente, 12 temas al mes. Ritmo que se mantiene no por nosotros, que podríamos subirlo, sino por las circunstancias que han quedado expuestas acerca de la compatibilidad entre estudio y trabajo.
Pero en lo que insistimos mucho es que no es una oposición que, razonablemente, se pueda sacar en un año y mucho menos trabajando. No es imposible, pero es dificilísimo, por no decir milagroso. ¿A quién no le gustaría acudir a reuniones Bruselas para crear la normativa comunitaria en materia de protección de la capa de ozono, cosa que, por ejemplo, hacen los Técnicos de Medio Ambiente Pues, evidentemente, a todo el mundo.
Siendo realistas, llegar a situaciones profesionales así, con la estabilidad laboral garantizada de por vida y todo lo que además caracteriza al funcionario, no puede ser fácil ni rápido. Por esto no puede afrontarse la oposición de Técnico de Medio Ambiente como si fuera una oposición de
Guarda Forestal, que sí puede sacarse en un año.
- Debemos aclarar también en nuestro centro se puede asistir a una clase para comprobar por uno mismo cómo es y qué se hace en ella. Por lo demás, los pagos son mensuales, o sea que no hay largas ataduras indeseadas.