Como responsables de la gestión de la preparación de las oposiciones a museos estatales de Preparadores JC, labor que llevamos desempeñado desde el año 1999, nos gustaría comentar brevemente nuestro propio funcionamiento por las referencias realizadas hacia nosotros.
Aunque son perfectamente comprensibles el contexto y las circunstancias de cada opositor, siempre se agradece la precisión y el cuidado en algunos extremos.
Es totalmente posible que alguien tenga con nosotros una experiencia poco útil e incluso desafortunada. Pero la clase es como es desde el primer día, se contempla desde el primer día y uno puede quedarse o no desde el primer día. El pago es mensual, no por curso, y por tanto quien se queda es porque renueva su confianza con nosotros mes tras mes. Por otra parte, el actual profesorado de Museos ha aprobado las oposiciones a partir del año 2000, en su inmensa mayoría siendo alumnos nuestros (aunque, puntualmente, haya casos de profesionales de la
enseñanza de
postgrado en el que no concurra la condición de funcionarios de Museos).
Hechas estas necesarias precisiones, vamos con la cuestión fundamental.
El pasado año 2005, 14 personas aprobaron la oposición estatal de Ayudante de Museos. Todas menos tres habían pasado por JC. ¿Les dimos alguna fórmula, alguna receta que no les dimos a los demás? ¿Qué es lo que aportamos exactamente?
Intentaremos explicarlo con un ejemplo.
Solamente es posible hacer el camino de Santiago si lo haces tú. No puede hacerse en helicóptero, en coche o en tren. Sólo si tú mismo has hecho el esfuerzo físico de ir a Santiago has hecho el camino de Santiago. No hay ninguna otra manera.
El camino de Santiago lo tienes que hacer tú, pero lo que sí se permite es que lo hagas acompañado. Es decir, puedes ir con alguien que ya lo haya hecho.
Quien ya ha hecho el camino te dirá el mejor punto para pasar un riachuelo, pero no te cogerá en brazos y lo cruzará por tí, porque entonces ya no estás haciendo el camino de Santiago, que es de lo que se trata. Te explicará qué hizo cuando le dolían las piernas o cuando pensaba que no iba a llegar. Pero el que camina eres tú.
Un preparador de oposiciones en esencia te explica cómo lo hizo él o cómo lo ha visto hacer a los demás o su experiencia docente.
Y la utilidad de esto, ante todo y sobre todo, depende de la incidencia que tiene en tu propio desarrollo intelectual y personal. Lo esencial es que, en efecto, hagas el camino. Pero que lo hagas tú. Lo importante es que avances.
El preparador puede ayudar de mil formas en esto. Y también puede haber muchas razones para tener un preparador: solamente el hecho de obligarte a ir todas las semanas ya marca un ritmo. Pero en realidad da igual la causa: lo importante es que avances. Esto, y no otra cosa, es lo prioritario.
Y esto es lo que encontró la práctica totalidad de la última promoción de Ayudantes de Museos y la larga lista de nuestros alumnos aprobados. No encontraron un truco, una documentación extraordinaria que nadie más tenía, o una especie de receta mágica. Encontraron una técnica, un ritmo, una estructura pensada no sólo para darte cosas, sino sobre todo para hacer que tú avances. Esta es la esencia de la cuestión.
Por supuesto, quien acude a un preparador buscando la fórmula secreta saldrá defraudado, porque no hay fórmula secreta. Pero también es absolutamente posible que, comprendiendo el sentido y función de un preparador, la cosa no resulte bien.
Un preparador explica cómo lo hizo él, pero no necesariamente la forma en la que lo hizo él tiene que ser la tuya. Y es que, como es sabido, hay varias rutas válidas para hacer el camino de Santiago.
Sin la menor duda, en oposiciones lo esencial es el esfuerzo personal de quien oposita. Y el mejor preparador no es el que sabe mucho, sino el que logra que quien estudia saque lo mejor de sí mismo. Como cada uno es diferente, no hay reglas para saber dónde está exactamente el punto de química necesario para que la relación funcione. Por eso puede no funcionar, funcionar razonablemente, o ser uno de los mayores aciertos que alguien puede tener en su vida, puesto que le ayuda a resolverla definitivamente.
Mucho ánimo y suerte a todos en vuestras oposiciones.