Como licenciado en Historia me gustaría reflexionas a cerca de unas cuantas injusticias que padecemos...
1. A nuestras oposiciones confluyen licenciados de tres carreras diferentes: Historia, Historia del Arte y Geografía. Si separaron estas carreras deberían también de tener oposiciones diferentes, es como si hubiera unas únicas oposiciones para todas las filologías (inglesa, francesa, hispánica, etc).
2. Las Oposiciones son desiguales dependiendo de la comunidad en la que hayas nacido pues mientras que en las comunidades donde no tienen lengua propia se puede presentar todo el mundo, en Cataluña, Euskadi, Galicia, Navarra,
Baleares, y
Comunidad Valenciana se quitan la competencia exterior basándose en la lengua propia. Una de dos o que cada cual sólo pueda opositar en sólo una comunidad autónoma o que todos nos podamos presentar en todas las comunidades independientemente de si tienen lengua propia o no.
3. El precio para presentarse a las oposiciones es abusivo y desmesurado.
4. Si logras aprobar pero no tienes plaza te tienes que volver a presentar en idénticas condiciones como si no hubieras logrado nada y no te valoran ese mérito a menos que te llamen de interino.
5. A la hora de orientar a los alumnos sobre su futuro en los institutos deberían de dar las cifras de parados en las distintas licenciaturas, así como el número de plazas ofertadas para las distintas carreras y el de candidatos para que los estudiantes pudieran elegir con plena conciencia en lo que se meten si deciden optar por cometer la locura de estudiar Historia, Geografía, Arte, Filosofía, u otras carreras por el estilo que nos llevan directamente al paro.
En fin son sólo unas pinceladas de las injusticias que rodean a nuestras oposiciones un sistema que ya de por si es injusto por sí mismo cuando lo que debería de haber es una gran bolsa de trabajo a la que se accediera con la licenciatura y cuya posición en la misma viniera determinada por nuestra nota de expediente, los cursos realizados, formación académica, investigación, y la experiencia profesional.
Pero claro, eso sería así en un mundo justo, y no nos olvidemos que vivimos en la injusticia. Lo mejor sería buscar alternativas en otros campos y olvidarse de unas oposiciones imposibles, pero en fin, quien sabe, lo mismo el burro toca la flauta.